No lo hagas, déjalo en paz. Era realmente un personaje conocido por los muchos apodos que se ganaba por su forma de actuar. Nadie se salvaba de él, ni los perros, quienes sufrían las locuras del “mata perros”, como algunos lo llamaban. Era por decirlo así el loco de la cuadra, pero lo más gracioso era que no se vestía como tal. Todos en algún momento hemos conocido a un loquito, distinguiéndolo por su vestimenta, las palabras y comportamientos que realiza. El distinguido olor y los colores de sombras pintadas en todo su cuerpo. Los famosos costales llenos de basura, papeles sucios que lleva sin importar el peso. Ropa ¿para qué?, pensarían algunos que andaban como si estuvieran en una playa nudista. Shampoo, no. Cae mejor un cabello tieso, sucio. Yo tuve la oportunidad de presenciar una hazaña que protagonizó el loco Juan. Un día frío, triste como muchos en ocasiones de invierno, donde todo el mundo disfrutaba la cena, una sombra se movía de un tercer piso. Estando ya en el filo y sin vacilar, saltó, rodando por un techo de cemento y terminando en el piso de igual material. Quedó el loco Juan desmayado y derramando sangre por la boca. Varios minutos pasaron antes de que volviera en sí. Yo sorprendida de tal acto, corrí a su casa para avisar a su mamá. El loco se levantó como sin nada y me dijo: ¡la próxima no fallaré! Y entró a su casa riéndose. Después supimos que se había tirado porque su vieja, como la llamaba no le dejo salir para ir a tomar con sus patas de barrio. La paga que recibió fue perder los dos dientes de adelante. Muchas cosas podríamos hablar de este personaje que conversaba con las sombras que reflejaba un día caluroso, molesto, alegre, pero siempre con esa chispa de ser alguien extraño. Me pregunto muchas veces la causa de esta locura. Unos dicen que sufrió un golpe en la cabeza, otros que era maltratado por sus padres y ahogado en una tina de pequeño. A los 24 años guarda en su mirada, alegría y porque no decirlo satisfacción cuando hace una de sus locuras, creo que no lo olvidaremos aunque llegue un nuevo loco al barrio.
Susana arana
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