blogs de Susana Arana Figueroa

sábado, 7 de abril de 2012

DÍA DE DELINCUENCIA

Mientras disfrutábamos juntos un crocante pollo acompañado de abundantes papas, alguien nos vigilaba. No creía que solo era presentimiento, porque luego de caminar unas cuadras del lugar donde compramos, dos jóvenes se pararon delante de nosotros. Lo peor se venía. Inmediatamente recordé las sabias palabras de mis padres: “Cuando camines hija, mira siempre por los lados que te pueden estar siguiendo”. Decididamente sacaron un cuchillo de mesa para cortar pollo o carne y se fueron contra nosotros, yo me fui por un lado y mi enamorado se fue ´para la pared. Corrí rápidamente a la pista para poder detener a un taxi mientras estos dos jóvenes buscaban mi mochila y la mochila de mi novio. No sé de dónde, ni como aparecieron 2 más para rebuscar todo lo que sostenía Rubén, mi acompañante de esa noche. No podía creerlo que en plena calle pasara esto y lo peor que mis súplicas no conmovieran a un taxista que solo me dijo: no puedo ayudarte, si me hacen algo. Luego de algunos minutos, los ladrones dejaron de rebuscar las cosas y huyeron hacia donde me dirigía, pensé que se venían hacia mí y me metí al taxi por mi seguridad. Un joven moreno con short empezó a tirar balazos al aire y decir les han robado. Nosotros nos quedamos mudos porque pensamos que nos dispararía. Estamos seguros que ese fue uno de la banda, y con el pretexto de saber que nos han quitado el pediría su recompensa. El final de tan trágico acontecimiento fue perder todo mis documentos, un pequeño sencillo y el celular de mi enamorado. El provocativo pollo se quedó en una esquina del lugar, tal vez para ser devorado por los perros que ladraban aquella noche en que solo ellos nos escucharon. La delincuencia no está en esos centros grandes de Gamarra o en clubes finos, está en la misma esquina de tu casa. Estos jóvenes ya no tienen miedo a los policías que muchas veces los amenazan en meterlos al bote, eso no es un escarmiento. Delincuencia es el producto de muchas cosas, empezando por la falta de educación. Carencia y falta de invertir en un niño que aprende todo lo que ve y hace su alrededor. Ya no es novedad que los criminales actúan por placer a dar miedo y que no dudarían en lastimar a cualquiera que no se deje robar. Desde esa noche mi destino cerro esa vía en la que jamás transito. Mi denuncia está hecha. Las autoridades ya saben de mi caso y cuentan en su expediente una víctima más de las fechorías de aquellos jóvenes que nada tienen que pensar al amenazar con un arma blanca a una personas como ellos. ¿Quién entonces puede no ser víctima de aquellos que ya son dueño de esas zonas y que la policía los ha reconocido como algo normal?